Editar en comunidad: El libro portátil y la democratización de la poesía en Banca de Helechos

*Por Constanza Zuazo

Dentro del panorama literario chileno actual, la edición de poesía suele verse atrapada entre la consagración de la academia y la urgencia de la autoedición. Frente a estas dos lógicas, el proyecto independiente llamado Banca de Helechos, donde trabajan en conjunto Juan Pablo Rodríguez, Bárbara Foster, Gastón Carrasco y Paulina Zubicueta, propone una alternativa distinta. Para este proyecto, el libro no es un objeto estático ni un mero producto comercial, sino un espacio de diálogo y un ejercicio colectivo de hospitalidad lectora. A través de sus tomos numerados, esta iniciativa redefine el trabajo de las editoriales independientes. En este sentido, la labor de Banca de Helechos convierte el oficio de editar en un conversatorio continuo que logra tensionar y desafiar las fronteras geográficas, generacionales y de género.

En primer lugar, el punto clave del proyecto radica en la horizontalidad con la que se estructura su catálogo. Al reunir en un mismo volumen a autoras con trayectorias y territorios totalmente distintos, desde figuras fundamentales de la tradición chilena como Soledad Fariña o Elvira Hernández, hasta voces contemporáneas clave como Victoria Ramírez, Daniela Catrileo o Roxana Miranda Rupailaf, la editorial rompe con las jerarquías típicas del canon. Asimismo, es importante destacar que no se busca agrupar los textos por generación o bajo una temática forzada, sino que se apuesta por una convivencia democrática. De este modo, el libro funciona como una “banca” pública donde poetas consagradas y autoras nuevas dialogan al mismo nivel, lo cual le ofrece al lector un mapa mucho más dinámico y descentralizado de la escritura actual en Chile.

Por otra parte, esta dinámica es el resultado directo de su metodología de trabajo, la cual se basa en la lógica del “taller”. Como ha explicado Juan Pablo Rodríguez, la selección y el orden de los poemas no nacen de un mandato curatorial estricto, sino más bien de la lectura colectiva y la discusión constante. Por lo tanto, el editor deja de operar como un juez tradicional y se convierte en un lector profesional que acompaña el proceso. En este ejercicio de exploración, los poemas se van conectando de forma orgánica a través de elementos como la sonoridad o el uso del espacio en la página, sin imponerle una sola interpretación a quien lee. En consecuencia, la edición se transforma en un acto de co-creación que respeta la libertad receptiva del lector.

Por último, pero no menos importante, la dimensión política que posee la materialidad y la circulación de sus publicaciones. Al ser formatos pensados para ser accesibles, portables y sencillos, los tomos de Banca de Helechos buscan democratizar la entrada a la poesía contemporánea, sacándola de los nichos de élite. Así, su red de distribución, que se mueve mediante la colaboración con librerías independientes y espacios culturales, tanto en Santiago como en regiones, demuestra que editar constituye también una forma de construir tejido social.

En conclusión, el trabajo de Banca de Helechos evidencia que la poesía no tiene por qué pertenecer a circuitos cerrados ni a las lógicas exclusivas del mercado. Editar poesía hoy, desde esta perspectiva, significa abrir canales de difusión autónomos. Haciendo honor al nombre de la editorial, esta propuesta se ramifica de manera sutil pero firme, demostrando que el formato del libro portátil y colectivo sigue siendo una de las herramientas más potentes para resguardar la pluralidad de las voces actuales.

*Constanza Zuazo es estudiante de Literatura de la Universidad Alberto Hurtado. Correo: czuazo@alumnos.uahurtado.cl

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