Reseña de Half Man

Por Almendra Castro Layseca*

La nueva serie de Richard Gadd, Half Man (2026), se instala como uno de los relatos televisivos más incómodos y honestos en torno a la masculinidad contemporánea. Ambientada parcialmente en los años ochenta y construida desde la mirada introspectiva característica del creador de Baby Reindeer (2024), la serie explora cómo un hombre adulto intenta comprender las heridas que dejó crecer bajo una idea rígida y violenta de lo que “debía ser” un hombre.

La historia sigue a un protagonista profundamente fracturado, alguien que vive en un presente aparentemente más abierto, tolerante y emocionalmente consciente, pero que arrastra una formación marcada por el miedo, la represión y la obligación constante de endurecerse. Tal como plantea el propio Gadd, la serie reflexiona sobre qué ocurre cuando un hombre criado bajo códigos antiguos intenta existir en un mundo que ya comenzó a cuestionarlos. Desde ahí, Half Man aborda un tema particularmente novedoso y poco explorado: la violencia interior que producen ciertos modelos de masculinidad incluso en quienes intentan escapar de ellos.

En un contexto cultural especialmente intenso respecto a las discusiones sobre la masculinidad —la manosfera, los incels, las comunidades de odio y la crisis identitaria masculina actual— la serie evita caer en caricaturas fáciles o discursos moralizantes. En lugar de eso, construye personajes profundamente humanos, capaces de generar rechazo y compasión al mismo tiempo. La violencia física ocupa un lugar importante dentro de la narrativa; aparece tanto contenida como liberada brutalmente por ambos protagonistas, pero nunca como espectáculo vacío. Cada golpe, cada estallido y cada silencio incómodo parecen funcionar como síntomas de algo mucho más profundo: hombres incapaces de expresar afecto, miedo o vulnerabilidad sin sentir que están fallando.

El gran mérito de Half Man está en cómo su guion logra revelar las tensiones emocionales detrás de esa dureza performativa. A través de actuaciones sólidas y verosímiles, la serie retrata sujetos que intentan comprenderse a sí mismos después de años enteros reprimiéndose y el colapso que esto provoca eventualmente. Hay una sensibilidad constante en la forma en que los personajes buscan aprender a quererse, a perdonarse y eventualmente a extender esa compasión hacia otros, aunque muchas veces no sepan cómo hacerlo sin destruir algo en el proceso.

Half Man toma una conversación actual y la traslada hacia un terreno íntimo y doloroso. Lejos de simplificar el debate sobre la masculinidad, Richard Gadd construye un relato que entiende la violencia masculina, no solo como agresión hacia otros, sino también como una herida heredada y dirigida hacia uno mismo. La serie resulta cruda, incómoda y emocionalmente pesada, pero precisamente por eso logra sentirse auténtica. La historia expone la fragilidad que existe detrás de muchos hombres que crecieron creyendo que sentir era una forma de debilidad, cómo la masculinidad como exigencia los marcó a lo largo de sus vidas y cómo esto deja secuelas con las cuales se reconcilian, escapan o, en un extremo, destruyen todo a su paso.

Ficha:

Creadora: Richard Gadd
Plataforma: HBO/Max
Año: 2026

*Almendra Castro Layseca es Estudiante de Literatura de la Escuela de Literatura de la Universidad Finis Terrae. Correo: acastrol@uft.edu

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