Poesía y visualidad en Editorial Agnición

*Por Andrea Rodríguez Palma

Editorial Agnición es un proyecto que empieza a gestarse el 2015, cuando sus editores Gabriel Lane y Esteban Ossa estudiaban Literatura y consideran la publicación como una opción laboral. No es hasta 2022 cuando pueden concretarse como una empresa, en plena pandemia, pero con un nuevo enfoque luego de sus estudios en España. Así, se posicionan como una editorial que realiza acciones de lectura y relectura en textualidades ausentes, extraviadas y emergentes. Con esta premisa, guiada por sus intereses universitarios, ambos editores se plantean, a través de un trabajo archivístico, rescatar textos que si bien fueron publicados, no tuvieron la circulación y reconocimiento necesario en su época. Otro de sus posicionamientos es crear ejemplares que puedan ser accesibles económicamente para poder acercar estas nuevas lecturas a una mayor cantidad de público. Me comentan sus editores que esta idea está ligada al sentido industrial que tienen las editoriales españolas y que les pareció un modelo replicable en Chile.

            En lo relativo a la parte gráfica del proyecto, tanto Gabriel como Esteban la definen como una experimentación con los formatos, pues optan por libros con forma cuadrada en vez del tradicional rectángulo. Del mismo modo me comentan que al diseñar las portadas las piensan tanto al inicio como al final de sus proyectos, es decir, pueden comenzar con una idea pero el tránsito mismo de la vida los ha llevado a conectar con artistas pertinentes a los mensajes que buscan transmitir con las relecturas de los textos que publican. 

En sus primeras publicaciones podemos observar que las portadas contienen imágenes de un estilo reconocible. El libro de William Blake contiene una imagen original hecha por él mismo para su libro publicado en 1794, lo cual considero es una señal para ingresar a este texto del pasado con una mirada actualizada, curiosa por aquella lírica entramada pero bellísima. Por otro lado, el libro de Mahfud Massís nos presenta una obra realizada por Javier Bello, poeta y artista contemporáneo chileno, a quien acudieron los editores para utilizar una de sus obras en esta portada. Se puede dimensionar un estilo representativo de movimientos artísticos latinoamericanos, tales como muralistas y serigrafías, que buscaban abarcar multiplicidad de significados y figuraciones a las que se puede acceder al ver estas obras no tan concretas. Del mismo modo, el texto de Massís, en palabras de sus editores, explora diversos estilos y géneros lo cual lo transforma en una experiencia necesaria en nuestros días. 

En su libro El tránsito del fuego la imagen de la portada es una obra de la pintora chilena Lorena Alarcón, de quien los editores eligieron una de sus pinturas que consideraron representaba aquello que Eunice Odio transmitió en su texto. Nuevamente nos enfrentamos a una figuración indeterminada: podemos encontrar ciertas figuras reconocibles, pero el espíritu del cuadro sigue siendo una libre interpretación de los espectadores. Asimismo, me parece interesante destacar la inclusión en la portada de la “conversación imaginaria” realizada por Mía Gallegos respecto al mismo texto. Esta ambigüedad que maneja Editorial Agnición es uno de sus sellos característicos, ya que, si bien publican obras que ya existen pero han dejado de circular, este posicionamiento desde la intervención del lector/espectador abre las posibilidades de relectura y admiración por la poesía. 

            En el libro Ultramundo, de Teresa Calderón, me interesó abordar un tema que no veía posible en una editorial con posicionamiento de rescate, con una autora viva. De aquí se diversifican las opciones del texto. Al respecto, Gabriel me explica que tuvieron contacto con Teresa y que ella tomó muy bien el hecho de ser reimpresa. Pero lo que más llamó mi atención fue su gusto por la imagen seleccionada para la portada. Realizada por Alex Kanevsky, llega a la portada por el gusto personal de su editor Gabriel, quien se puso en contacto con el artista y logran su autorización para ser parte del libro. De todo este procedimiento tan moderno me interesa destacar el poder de la imagen. Es increíble cómo el proceso editorial implica también una curatoría de la portada. Se entiende que el producto libro entra y es atractivo a través de la vista, pero me parece muy valioso a nivel objeto como también logran un compromiso con el pensamiento, ya que la portada también nos está diciendo algo sobre el arte visual. Es maravilloso como esta intertextualidad toma conciencia de que los libros no son solo texto, sino también pueden ser una experiencia multisensorial que juega con todas sus atribuciones de objeto-libro. 

A modo de cierre, conversamos con Gabriel y Esteban sobre cómo ellos observan el panorama editorial chileno. Ambos concuerdan en que el trabajo de la Asociación Editores de Chile es muy importante para valorar y dignificar el trabajo que realizan las editoriales. También, me comentan que están muy agradecidos por la ayuda que han recibido de sus colegas y que les gusta el panorama tan diverso que existe al momento de publicar. Asimismo, consideran que la única manera de resistir ante la adversidad que implica este oficio es estar abierto al cambio para que no se estanquen. 

* Andrea Rodríguez Palma, Licenciada en Literatura, mención Edición de Textos (UFT). Actualmente encargada de Biblioteca CRA. Correo de contacto: arodriguezp1@uft.edu

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