Por Andrea Rodríguez Palma*

Una problemática actual de las y los lectores es el tamaño y peso de acarrear un libro. Es sabido que un buen momento para leer es en el transito entre el quehacer cotidiano y la vida hogareña, y es aquí cuando la Editorial Banca de Helechos entrega una solución. Concebida por una admiración a ejemplares de la conocida editorial Penguin Random House, Bárbara Foster, editora de Banca de Helechos, nos comenta a través de una entrevista otorgada por correo, que en sus años viviendo en Reino Unido encontró una colección de pequeños poemarios con un tamaño perfecto para transportarlos. Sumado a esto, la idea de que en Chile se publicaba poca poesía de mujeres permitió que este proyecto adquiriera gran relevancia y se concretara en el año 2020 con la publicación de libros de tamaño pequeño que reunía voces de poetas chilenas para poder ser leídas y transportadas con facilidad, además de aportar en la tarea de comenzar a leer poesía sin agobiarse.
Bárbara nos cuenta que el proyecto editorial Banca de Helechos toma su curioso nombre de una traducción realizada de la calle donde vivía en Bristol, la ciudad donde pasó varios años. Ella nos profundiza al respecto: “Era una casa muy acogedora, en la que vivía una señora inglesa que amaba la literatura, que había conocido a muchos chilenos en el exilio y que durante ese tiempo nos prestó libros y nos contó historias […] Además, nos parecía buena la imagen de los helechos, en el sentido de que hay una gran diversidad, de muchas formas y tamaños”.
Es importante mencionar que, además de publicar, la editorial también realiza talleres de lectura y escritura. Respecto a la construcción de su colección, Barbara nos dice: “La colección Helecho Común se pensó desde el inicio como una manera de ampliar el nicho de la poesía, de tender un puente hacia nuevos lectores. Sabemos que hoy existen muchísimas editoriales publicando trabajos y enfoques muy interesantes, pero para quienes recién se acercan a la poesía, a veces resulta difícil saber por dónde empezar”. De esta manera, y junto a diversos colaboradores, nos menciona que su proyecto editorial buscó inicialmente llenar ese espacio entre las publicaciones emergentes de poesía de mujeres y las robustas y más costosas antologías de autoras reconocidas.
Con relación al diseño de sus portadas, es notoria una repetición del motivo que incluye un color de fondo y letras claras con los nombres de las autoras. Sobre aquello, nos cuenta que esta decisión es para que los nombres de las autoras sean protagonistas, sin una imagen o diseño que llamara más la atención, logrando así un formato limpio y reconocible. De este modo también constituían a que cada lector o lectora hiciera sus propias conexiones entre los textos, los tonos y los mundos poéticos de cada autora. Reconocen el trabajo de Aracelli Salinas, la diseñadora con quien han trabajado toda la colección: “Ella nos apoyó a llegar a este formato, con la propuesta de colores y tipografía”.

Portadas de los poemarios extraídos del Instagram de la Editorial Banca de Helechos
Un detalle que llamó mi atención es que los ejemplares agrupan siempre tres autoras, tal como se observa en las portadas presentadas anteriormente. Me preguntaba si tenían alguna relación temática o de motivos líricos, pero la razón es aun más profunda. Barbara me explicó que estas conexiones se realizaban en los talleres, por lo que, se iban uniendo motivos, interpretaciones y a través de esas conversaciones surgía la motivación para publicar a las autoras juntas.
También me gustaría destacar que la selección de autoras para realizar los libros son voces contemporáneas, sumamente lúcidas respecto al mensaje que quieren entregar a través de la poesía, lo que hace a estos libros un mensaje presente e interpretable, pues se puede conversar con ellas mismas que escriben, cosa que no es tan común en el género de la poesía.
Simultáneamente, me interesé por las dimensiones de los libros, ya que, a través de su Instagram se ven realmente “de bolsillo”, tal y como concebía Barbara su editorial desde un principio: “Efectivamente, los libros son pequeños, del tamaño de la mano. Queríamos que fueran libros de bolsillo en el sentido más cotidiano del término: algo que se pueda llevar a todas partes, leer en el transporte público, en una plaza, o antes de dormir. Que sean livianos, accesibles, que se puedan abrir y volver a tomar sin tanta ritualidad. Queríamos un formato que facilitara la lectura, y en ese sentido un libro con textos poéticos que pudiera habitar esos espacios móviles de la vida diaria”.

Le pregunté a Bárbara sobre su portada favorita y su respuesta fue: “Mi portada favorita cambia con el tiempo, porque cada libro me recuerda el proceso de lectura y de edición que tuvo cada uno, y todos han sido especialmente trabajados, en ese sentido como una colección. Pero, le tengo cariño especial a la portada del primer helecho, que reúne a “Catrileo, Zondek, Jiménez”, recuerdo además que tuvimos un error de impresión importante porque queríamos llegar a venderlos a la Furia del Libro del 2021, que afortunadamente pudimos reparar después. Con ese libro tuve la oportunidad de conocer la obra de la Vero Jiménez, gracias a ese libro de a poco he ido consiguiendo sus libros y conociendo más su trabajo”. Me parece importante destacar esa sinceridad respecto a los procesos de impresión en las editoriales, que si bien no siempre son perfectos por diversas razones, el proyecto Banca de Helechos pudo sobrellevar esta situación y tenerlo como un recuerdo de todas las situaciones que pueden darse al trabajar en el rubro editorial.

Por último, cerramos la entrevista consultando su opinión respecto al panorama editorial chileno. Bárbara nos expone: “Lo primero que veo es que hay una disparidad brutal entre las grandes editoriales y las editoriales independientes. Y luego, el campo editorial independiente lo veo como un espacio bien activo, diverso, de varias tendencias, a veces con una dependencia excesiva a los fondos concursables, y en ese sentido un esfuerzo bien grande por querer ser cada vez más independientes”. Por otro lado, también nos comenta que desde su propia experiencia en sus ya casi cinco años de existencia, ven… “un espacio colectivo, bien solidario, que se vive cuando vamos a vender a las ferias. Todos sabemos lo que cuesta producir los libros, hacerlos circular, y producir interés por la lectura”.
* Andrea Rodríguez Palma, Licenciada en Literatura, mención Edición de Textos (UFT). Actualmente encargada de Biblioteca CRA. Correo de contacto: arodriguezp1@uft.edu
