Poniente Lee: «Si hubiese más librerías en otros sectores, aumentaría la cantidad de gente que compra libros».

Por Muriel Zapata*

Gabriel Flores Torres, dueño de la librería Poniente Lee, nos habla en esta entrevista sobre su experiencia como librería independiente, su cuidadosa selección de catálogo y sus reflexiones de llevar libros de difícil acceso a lugares donde circulan menos cantidades de libros académicos, de editoriales independientes, literatura popular, además de libros usados o raros. 

¿En qué año se abrió la librería? ¿Quiénes la fundaron?

En 2021 hice la primera publicación en Instagram diciendo que iba a empezar a vender libros […] fue todo muy improvisado, sin pensar como a «largo plazo» la librería. En 2023 me formalicé; inicié actividades en el Servicio de Impuestos Internos, el trámite legal de una empresa, digamos. Yo soy el único trabajador, empleador, jefe, todo. 

¿Cuál es la historia de la librería? 

Nació un poco con la idea de llevar libros hacia los sectores ponientes de Santiago —por eso el nombre de la librería «Poniente lee»— en las que hay menos acceso al libro, hay menos librerías, y por lo tanto hay menos gente que compra libros. Entonces el propósito es acercar esas librerías del centro a sectores más alejados del circuito central de circulación del libro. 

¿En qué se basa su catálogo?

Cuando comencé con la librería, quería trabajar con libros de literatura, de humanidades, de filosofía, porque había unas librerías —como las librerías de mall— en las que el catálogo es más de libros best seller o de literatura juvenil, proveniente de aplicaciones como Wattpad. Por ende, es bien poco lo que se ve de literatura o de filosofía, —puesto que en el perfil de esas librerías es lo que más se vende—, y yo encontraba que hacía falta un catálogo diferente a ese. 

Trabajo principalmente con un catálogo de editoriales independientes, nacionales y universitarias. Con eso partí, yo le partí comprando libros a Alquimia, La Pollera, que son editoriales chilenas, y ahora yo creo que unos dos años más o menos, estoy trabajando también con libros usados. […] Estoy trabajando con libros que principalmente son poco más difíciles de pillar en librerías, que ya dejaron de estar en circulación, o primeras ediciones también. Libros un poco más coleccionables. En los usados generalmente trabajo con un catálogo más amplio; no vendo solamente literatura de humanidades, sino que de repente me llegan cosas de fotografía, de Historia de Chile, libros como raros de repente. No solamente literatura o ciencias sociales.

¿Cuál es el libro que se está vendiendo más en este último tiempo? 

Lo que más se vende son autores que en general salen siempre como Andrés Montero. Ahora están saliendo de Octavia Butler, que son autores que en general se venden porque se corrió la voz de que son autores buenos. Hay mucha gente recomendando los libros, y por ende, la gente los empieza a comprar. También se vende harto lo que viene siendo Poesía —por lo que me dicen al menos mis distribuidores— a comparación de otras librerías. Poesía chilena, principalmente. 

¿Qué género es el que más se vende? 

Lo que más se vende es Literatura. Siempre se vende más literatura. […] filosofía, sociología, psicología, esas cosas son para públicos un poco más reducidos y yo no tengo tanto ese tipo de libros, además que son un poco más caros también. Y siempre lo que más se vende son literatura y los clásicos.

¿Cuáles consideran que son los desafíos para las librerías hoy en día? 

Yo creo que el desafío de cualquier librería siempre es cómo llegar a nuevos lectores. Inventar nuevos lectores. Ese es un poco el oficio detrás del librero; recomendar libros. Motivar una lectura en una persona que quizás no está buscando un libro o estaba buscando otras cosas y se influye un poco por una recomendación. Yo creo que esa es la dirección de cualquier librería hoy en día. Llegar a nuevos lectores y llegar a esos lectores con otro tipo de libros que quizás no estaban en su radar. Con literatura chilena que es la literatura por la que uno está apostando también.

¿Consideras que hay una democratización de la lectura a partir de llevarla hacia más sectores o bien a través de la distribución de libros usados?

Sí, sin duda. Claro, hay un catálogo, lo que pasa es que lo que uno se va dando cuenta en este rubro es que hay un catálogo de libros que se repite mucho y que es el que siempre circula —que es como el catálogo de libros que venden librerías como Antártica, Puntotú, la Feria Chilena del Libro—, que son librerías de cadena que hacen circular un tipo de libro específico, que es principalmente la literatura de Wattpad, como te decía antes, como Bestseller y ese tipo de libros.

Hay mucha gente que lee y hay mucha gente que está leyendo eso; yo creo que un poco la misión es tratar de ampliar, llegar a ese tipo de lectores con otro tipo de libros, que no solamente son eso, sino otro tipo de catálogos que no sean siempre los mismos y hacer al lector leer otro tipo de literatura u otro tipo de libros. Pasa mucho que hay un autor que no tiene mucha repercusión en la crítica académica, sí tiene mucha repercusión en las ventas y, al contrario, hay otros autores que sí son muy recomendados, por decirlo así, por la academia o por la crítica literaria y no tienen circulación en general. Entonces cómo tratar de llegar, de hacer que esos autores lleguen también a otro tipo de público, esa es un poco la misión.

Yo no soy de juzgar a la gente por lo que lee o por el estilo, pero igual es importante no solo leer, sino qué se lee, qué se está leyendo. Entonces, llegar a esos lectores con otro tipo de literatura y llegar también, obviamente, a nuevos lectores. Yo creo que ahí va un poco más lo que decías tú, cómo de democratizar un poco la lectura, cómo poder ampliar ese rango de gente que está empezando a leer o que lee de vez en cuando una cosilla por acá o por allá, intentar de motivar esa lectura.

¿En qué se diferencian de otras librerías? 

Yo creo más en la práctica, en el catálogo en sí. Trabajo principalmente literatura y libros nuevos y usados. Primeras ediciones de repente, cosas así. Y en el formato de la librería puede ser que me muevo harto, voy a ferias. 

¿La Librería suele participar de eventos, ferias, etc.? ¿Cuáles? 

Voy, en general, cuando me salen ferias, voy. He ido a Ferias en Barrio Italia, en las tardes también. Acá siempre van saliendo ferias. Quizás en esta fecha hay menos ferias, pero no sé, para noviembre, diciembre, me muevo harto a otros lugares. Aparte de los que voy siempre —Lastarria y Plaza Ñuñoa—. 

¿Cuál es la diferencia entre la venta de forma online y de forma presencial para una librería?  ¿Qué redes sociales usan? 

Sí, pues, hay hartas diferencias. Primero por el simple hecho de que en un espacio físico puedes ver, tocar, revisar. Tienes los libros ahí mismo al alcance en un solo lugar. Los puedes tomar, los puedes ojear, y eso es algo que no se puede hacer obviamente online. En temas de redes sociales, aparte de Instagram, también tengo el TikTok de la librería, pero no lo he usado mucho, no está muy activo. Y también vendo por Mercado Libre, sobre todo los libros usados los vendo por Mercado Libre, que tienen harta circulación por ahí. También en grupos de WhatsApp, estoy en un grupo de WhatsApp de compra y venta de libros usados. Y también por ahí vendo. 

Yo en general, por redes, muevo más el catálogo de libros usados que el nuevo. Porque el catálogo de libros nuevos es un poquito más difícil de moverlo por internet porque tienes competencias de precios muy perjudiciales. Como Busca Libre, que tiene los precios muy bajos, y para uno que es una librería pequeña es muy difícil competir los precios con ellos. Con los libros nuevos al menos.

En cambio, con los libros usados es más fácil, básicamente porque no tienes a Busca Libre. Aunque igual Busca Libre de repente vende libros usados. Y ahí uno puede jugar un poco más libremente con los precios también, puedes tener libros más baratos. Entonces a mí al menos me funciona un poco más la venta de libros usados online.

¿Cuál es el criterio de selección para la venta de libros usados? 

Hay una curatoría de libros usados también. Yo por lo general no compro cualquier cosa usada, sino que trato de elegir las cosas que yo creo que son buenas y que tienen el mérito de ser vendidas. Hay un montón de libros que uno encuentra en los usados. Y siempre hay un tipo de libros que se encuentran mucho en los usados, que son los bestsellers, no sé, Julia Navarro, por ejemplo. Ese tipo de libros que salieron muchos, se imprimieron muchos, entonces están de fácil acceso. Mientras que hay otros que se imprimieron poco, que son, quizás, uno podría decir, libros un poquito más de culto, y que es un poco más difícil encontrarlos en los libros usados. La gente que compra libros usados sabe cuáles son esos libros. Y uno que vende libros usados también sabrá cuáles son esos libros que son un poquito más difíciles de pillar. Entonces eso es lo que uno anda buscando.

¿Según ustedes Chile es un país que lee poco?

No, no creo que sea un país que lee poco. Yo creo que la lectura sí está muy sectorizada. La gente que más compra libros, que yo supongo que es la gente que más lee —porque tampoco puedo saber si la gente lee los libros o no—, pero evidentemente la gente que más compra libros está hacia el sector oriente de la capital, que es el sector hacia donde hay más librerías también. Yo me pregunto si hubiese más librerías en otros sectores donde hay menos lectura en sí, me imagino que aumentaría la cantidad de gente que compra libros también. Si hay más librerías, hay más libros en exposición, va a haber más gente que está comprando libros también.

 Ahora, claro, es difícil sostener una librería en un lugar en el que hay que llegar a inventar lectores, por decir así. A buscar eso, a producir esas ventas. Yo no creo que Chile sea un país en el que se lea poco, tampoco te puedo decir que sea así, tampoco he estado en otros países y he comprobado si se vende mucho o no, pero no, yo creo que más que se venda poco es que la lectura es sectorizada, hay sectores en los que se lee más y sectores en los que se lee menos.

¿Qué cosas son las que se entregan a este lector que se está construyendo?

Yo creo que lo que uno entrega una especie de «bichito» por la lectura, una motivación por leer algo. Una especie de pasión por la lectura que puede engendrar algo en la otra persona que te está escuchando; como cuando uno está en la universidad y escuchas a un profesor que recomienda un libro y tú quieres leerlo después. Algo así como engendrar una motivación por la lectura, por un tema, o por un algún motivo estético que pueda motivar a otra persona hacia la lectura. 

Mensaje abierto invitando el público a la librería

Invito a la gente a que vengan a las ferias en las que suelo circular de manera constante —Lastarria y Plaza Ñuñoa— y que me busquen en mis redes sociales (@ponientelee en Instagram) para que puedan revisar lo que ya se ha subido. Tengo harto de todo: editoriales nacionales, libros usados, siempre me están llegando cosas nuevas. También, que me pregunten libros que anden buscando y que yo pueda conseguir, así como también extender la invitación para que pregunten por recomendaciones de libros, o que me hagan recomendaciones a mí también. Estoy escuchando a la gente que me compra libros, de repente me dicen “oye este libro es súper bueno” y yo no lo he leído todavía. Súper abierto a conversaciones literarias. 

*Muriel Zapata es estudiante de Licenciatura en Literatura de la Universidad Finis Terrae y la actual presidenta del Centro de Estudiantes de Literatura (CELIT). 

Correo: mzapatamoreno@uft.edu

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