Donde la lectura también cuida: una biblioteca en el corazón del Hospital Luis Calvo Mackenna

Por Muriel Zapata*

El pasado miércoles 23 de julio se celebró la inauguración oficial de la nueva biblioteca del colegio hospitalario Con todo el corazón, un espacio educativo único emplazado al interior del Hospital Luis Calvo Mackenna, ubicado en Antonio Varas 360, en la comuna de Providencia. La ceremonia marcó la culminación de un proyecto colaborativo de largo aliento que reunió a tres instituciones con una profunda vocación social: la escuela hospitalaria, la Corporación Cultural Creamundos y la Fundación Cuenta Conmigo. Unidas por el compromiso de garantizar el acceso a la educación y la cultura en contextos de especial vulnerabilidad, estas entidades desarrollaron una iniciativa que tuvo por objetivo la creación y habilitación de una biblioteca moderna, cálida y funcional al servicio de los niños, niñas y adolescentes que transitan por procesos de hospitalización en este centro pediátrico de alta complejidad.

La ceremonia de inauguración, realizada en el corazón mismo del hospital pediátrico, fue un momento significativo tanto a nivel institucional como humano. Contó con la presencia de representantes de las tres entidades responsables del proyecto, quienes ofrecieron discursos que pusieron en valor no sólo el trabajo interinstitucional, sino la necesidad urgente de incorporar lo cultural en espacios que tradicionalmente han sido leídos desde la lógica clínica. Desde la escuela “Con todo el corazón”, se subrayó el rol transformador de la educación en contextos hospitalarios, así como la potencia subjetiva de la palabra y el relato en las trayectorias de niñas, niños y jóvenes que enfrentan enfermedades de alta complejidad. La Corporación Cultural Creamundos y la Fundación Cuenta Conmigo profundizaron en la dimensión cultural del proyecto, subrayando la importancia de integrar la lectura como una herramienta fundamental dentro del proceso educativo y afectivo de niños, niñas y adolescentes hospitalizados; destacando que la conformación de la colección no respondió a criterios arbitrarios, sino al resultado de un diagnóstico participativo que consideró tanto las necesidades curriculares del establecimiento como los intereses emocionales y personales de su comunidad educativa.

La jornada no sólo fue protocolar, sino también sensible y participativa. Luego de los discursos, se dio paso a una actividad de cuentacuentos que llenó la biblioteca de voces y asombro. El relato escogido fue La fábrica de las palabras, una historia que invita a reflexionar sobre el valor de las palabras y su poder transformador. Los rostros atentos de los niños y niñas, acompañados de familiares y profesionales de la salud, dieron cuenta de la necesidad profunda de espacios como este. Como cierre simbólico de la ceremonia, se invitó a todos los asistentes a escribir una palabra significativa en una hoja y colgarla en un árbol dispuesto en el centro de la biblioteca. “Esperanza”, “valentía”, “juego”, “familia”, “sueño”, fueron algunas de las palabras elegidas. El árbol, ahora lleno de mensajes, permanecerá en la sala como un gesto colectivo, como testimonio de una comunidad que se reúne en torno al cuidado y la lectura.

Este proyecto —adjudicado al Fondo del Libro y la Lectura 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio— no se limitó a la simple instalación de una biblioteca en el interior del recinto hospitalario. Fue, en rigor, una intervención profunda tanto en términos materiales como simbólicos, que buscó transformar el entorno educativo de la escuela hospitalaria en un espacio cultural vivo, acogedor y significativo para sus estudiantes. En términos estructurales, el proyecto contempló la remodelación de una parte sustantiva de la infraestructura escolar, adaptando sus condiciones físicas para hacerlas más cálidas, funcionales y propicias para la lectura y la permanencia prolongada de los niños, niñas y adolescentes hospitalizados. A ello se sumó la adquisición de mobiliario especialmente seleccionado para crear una atmósfera de cuidado y contención: estanterías accesibles, alfombras, cojines, iluminación adecuada y zonas de lectura pensadas para distintos rangos etarios y condiciones de salud.

Sin embargo, el corazón del proyecto radica en la conformación de una colección bibliográfica compuesta por más de 500 títulos de literatura infantil y juvenil, cuya curaduría fue concebida no como una tarea técnica, sino como un proceso colectivo y profundamente reflexivo. La selección de los libros respondió a una metodología rigurosa que comenzó con un diagnóstico participativo, en el que se invitó a la directora del establecimiento y a los distintos profesionales del equipo pedagógico a identificar las necesidades reales del colegio hospitalario. Tal como señaló Fernanda Arrau, representante de la Corporación Cultural Creamundos: “Antes de comprar los libros hicimos un diagnóstico donde se invitó a la directora y a todos los profesionales que trabajan en el colegio para que los libros en una primera instancia fueran los que se necesitaban tanto en el currículum y en el currículum ajustado que ocupan acá, pero también temas que les interesaba trabajar de manera complementaria”.

Este enfoque permitió construir una biblioteca integral y diversa, pensada no sólo para apoyar los procesos formativos —adaptados a los requerimientos particulares del contexto hospitalario— sino también para atender dimensiones emocionales, simbólicas y culturales muchas veces invisibilizadas. Así, el catálogo incluye títulos que abordan temáticas como la educación emocional, el duelo, la contención afectiva, las ciencias, la literatura fantástica y los nuevos géneros literarios, entre otros. Como explica Arrau, “por eso es que acá uno encuentra libros sobre educación emocional, sobre duelo, sobre contención, pero también sobre ciencias, sobre nuevos géneros, porque aquí tenemos un aula hospitalaria de primero a cuarto medio, entonces efectivamente los intereses son muy diversos”. Esta diversidad no solo obedece a rangos etarios amplios, sino a la comprensión de que los niños, niñas y adolescentes hospitalizados no deben ser limitados a una oferta de lectura reducida o estandarizada.

Desde editoriales infantiles como Amanuta hasta clásicos contemporáneos de Paul Auster o sagas como El Señor de los Anillos, la colección construye un paisaje literario complejo, abierto a múltiples sensibilidades e imaginarios. En lugar de asumir que las infancias requieren lecturas “livianas” o exclusivamente lúdicas, esta biblioteca apuesta por el encuentro entre lectores y obras que dialoguen de forma honesta y crítica con sus experiencias, sus intereses y sus derechos. Se trata, en definitiva, de una política de lectura situada, que reconoce la dimensión cultural de la salud y reivindica el acceso a la literatura como un componente esencial del cuidado integral.

En ese sentido, esta biblioteca no se reduce a un espacio funcional o decorativo dentro del establecimiento escolar: se configura como una política afectiva, simbólica y cultural de alto impacto. Frente a un modelo que muchas veces separa la educación de la salud, y ambas de la cultura, este proyecto emerge como un recordatorio necesario: los libros también sanan, y la lectura —cuando es situada, amorosa y disponible— puede ser una forma profunda de hospitalidad.

*Muriel Zapata es estudiante de Licenciatura en Literatura de la Universidad Finis Terrae y la actual presidenta del Centro de Estudiantes de Literatura (CELIT).

Correo: mzapatamoreno@uft.edu

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