Los libros como objetos en Provincianos Editores

Por Andrea Rodríguez Palma*

Al ingresar en la página de Provincianos Editores hay una sección que llama la atención, titulada: “Libro Objeto”. Si bien su catálogo también contiene narrativa, poesía, narrativa gráfica entre otras, esta atención por lo objetual es una de sus distinciones. Conversando con Andrés Urzúa, director de la editorial junto a su socio Nicolás Meneses, me comenta que su proyecto, originado el año 2020 en Limache, V región de Chile, se alimenta de las necesidades de los lectores teniendo así un catálogo y línea editorial abiertas. Ambos conciben la Literatura como algo para disfrutar, pero que a la vez tiene una belleza en lo material. Por eso su interés y dedicación al momento de elegir portadas para los textos que crean. Por otro lado, aquellos textos que distribuyen, tal como las novelas gráficas de autores de todas partes de Chile, nace de un impulso por dar a conocer voces nuevas en este tipo de escritura y atender las necesidades de sus lectores. 

            Su proyecto ordena el catálogo de acuerdo con el contenido. De este modo, cuentan con secciones de: narrativa, narrativa gráfica, poesía, no ficción, deportes y libro objeto. En el apartado de narrativa, los libros tienen portadas muy explicitas respecto de sus títulos. No parecen seguir un modelo que las unifique, mas bien, encontramos diseños que anticipan parte del contenido de los textos, llamando la atención de los lectores.  

En la sección de narrativa gráfica podemos hacer una distinción: están aquellos libros que venden pero provienen de otras editoriales, por ejemplo, editorial Tren Bala, en donde Provincianos cuenta con los títulos Acid-RainDías Salvajes y Hana. Por otro lado, están las novelas gráficas que ellos mismos han editado y publicado.

Las portadas de “Narrativa Gráfica” contienen en un primer plano a los protagonistas de las historias. Pienso que tiene relación con cómo son las portadas de novelas gráficas a nivel global. Pero también es un recurso para no entregar toda la trama a través de la portada, sino mas bien, invitar a conocer en que pueden estar involucrados los personajes. Tampoco podemos homogenizar estas portadas, pues cada una responde al estilo de sus creadores, tal como se puede observar en las imágenes dispuestas más arriba.

            En cuanto a poesía, nos encontramos con portadas en las que destacan los títulos y autores de los libros. Al mismo tiempo, observamos cómo el diseño pasa a una parte posterior o de complemento. Me llama la atención el título Comité de allegados en el cual percibimos un diseño con los colores gubernamentales (rojo y azul). Al mismo tiempo, este poemario recopila documentos y testimonios de pobladores sometidos a la burocracia para conseguir una casa propia. Esta comunicación entre el diseño y el contenido es fundamental para sus editores, pues funciona como un mensaje directo a través de la multimodalidad de la forma y los colores para transmitir esta suerte de panfleto gubernamental hecho escritos en verso. 

Esta misma decisión de establecer cubiertas donde sobresalgan los títulos y autores ocurre en la sección de “No Ficción”. En estos ejemplares podemos encontrar fondos con patrones simples que evocan al título, o bien, gráficas integradas a los títulos que se complementan. Es interesante cómo a través del diseño se evoca esta especie de “formalidad” propia de los textos de no ficción. Sin embargo, destaco la variedad de estilos gráficos que logran hacer con estas portadas.

Otra sección que llama la atención es la denominada “deportes”. Andrés comenta que parte se sus intereses son efectivamente los deportes y la pasión y efervescencia que genera el fútbol en sus fanaticadas. Por lo mismo, dos de sus títulos están orientados a una especie de oda a equipos de futbol chilenos: Universidad Católica y Unión Española.

Ambos ejemplares simulan en su cubierta una camiseta de fútbol de su respectivo equipo. Respecto al diseño, sus creadores comentan que la idea era lograr un libro con calidad de objeto, en el sentido de que al tenerlo en un estante, los hinchas del equipo se sintieran con la misma sensación que evoca el tener la camiseta de tu equipo favorito. 

Para su proyecto esto es fundamental: la idea de concebir la objetualidad del libro. Andrés nos comenta esto desde su perspectiva, aludiendo a que uno de sus objetivos es desautomatizar la lectura a través de la concepción del libro como un objeto para lograr despertar en los lectores emociones y curiosidad. Así lo experimentó él con la publicación de su libro Letra Chica en el cual expone al lector a una búsqueda, a través de una caja que contiene una lupa, con la cual debe leer estos escritos de tamaño muy pequeño. 

Otra interesante publicación que realizaron fue el libro Las palabras callan el cual en su misma web especifican sus características de libro objeto: “Cubierta con cuño seco bajo relieve. Interior con letras invertidas en página par para lectura a trasluz en página impar.” (Provincianos Editores). Al conversar con sus editores nos entregan ciertas claves de esta publicación: Una de las ideas fue tener palabras que se traslucen de una página a otra evocando una especie de “Silencio y lenguaje” al leerlo a contraluz. Mencionan que con esto las palabras adelgazan o pierdan densidad logrando así entregar una experiencia, despertar reacciones, y tal como dice Andrés: “Trascender a través de las dimensiones”.

Al ir finalizando la entrevista, le consultamos a Andrés respecto al panorama editorial en Chile. Consideran que si bien hay interés por el diseño editorial, no se toman muchos riesgos, dado que implica otros costos y porque la formación de un equipo creador de libros (ya sea Literatura, edición, diseño, entre otros actores) es muy parcelada, entonces impide la realidad multidisciplinar que requiere este oficio. 

* Andrea Rodríguez Palma, Licenciada en Literatura, mención Edición de Textos (UFT). Actualmente encargada de Biblioteca CRA. Correo de contacto: arodriguezp1@uft.edu

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