Por Valentín Arismendi

Jaime Cordova es director del festival internacional de cine recobrado que se desarrolla hace veinticinco años en Valparaíso. Se ha dedicado desde muy joven a restaurar películas que se han perdido tras los años, como El hechizo del Trigal (1939) en 2012, Incendio (1926) en 2017 y La Flor del Carmen (1944) en 2020. En 2023 realiza una muestra de ‘cine recobrado’ en la Universidad Finis Terrae enfocada en la exposición de dos películas, una de ellas llamada Fausto filmado: la historia de Fausto en el cine (1983).
El cine desde sus inicios [1895] hasta la actualidad es considerado un patrimonio por su valor documental reconocido históricamente y por nutrirse de la diversidad cultural. Éste narra historias mediante imágenes proyectadas en fotogramas para generar la ilusión de movimiento. Además de enfatizar la fidelidad a su orígen y no contrario a la identidad del cine. En el caso de Fausto, primeramente fue un libro publicado en 1808 y luego en 1832. Su trama era sobre un hombre insatisfecho con sus conocimientos y su vida hasta que aparece Mefistófeles, un demonio, y le ofrece experiencias inolvidables a cambio de su alma. Este libro fue reconocido y adaptado más de cien veces en el cine, y se caracterizaba por elementos psicológicos, religiosos, mágicos y burlescos.
En el transcurso de esta serie de adaptaciones, se publica Fausto filmado: la historia de Fausto en el cine en 1983, una película alemana dirigida por Steffen Wolf, Gerd Alfrecht y Hauke Lenge-Fuchs que da cuenta de extractos de distintas filmes de Fausto a lo largo del tiempo, desde la cinta de 1904 Fausto y su gente hasta 1960 Faust in filmpresentando escenas caracterizadas de acuerdo a cómo son sus personajes, el uso de la cámara y la intención de la utilización de la música y otros elementos.
La película Faust in film (1960), dirigida por Peter Gorski, es la primera en ser mostrada al inicio de la cinta. Se aprecia mediante imágenes a color la escena en que el doctor Fausto se siente cansado de su vida, y luego aparece Mefistófeles para convencerle de establecer un pacto. Estas imágenes cambian por momentos, en otros se mantiene solo una imágen enfocada en un personaje, como por ejemplo Fausto con sus experimentos. Hay un acercamiento de la imágen de Fausto acompañada de un narrador, quien cuenta lo que sucede en ese instante, así el espectador puede entender qué es lo que ocurre. Además, el enfoque ayuda a comprender de mejor manera la relación entre Fausto y su gusto por la ciencia; no solo es Fausto, sino que también la cámara se mueve desde Fausto a Mefistófeles para indicar que ellos dos tienen una conversación.
La segunda película expuesta es Faust: Eine deutsche Volkssage (1926), dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau, en la cual se observa la escena de ‘Fausto y el pacto con el diablo’. A diferencia de la anterior, ésta se da en blanco y negro, y está en movimiento. Fausto va al bosque con un libro en mano e invoca al espíritu de las tinieblas mientras el fuego le rodea, las llamas crecen, el viento le golpea hasta quedar de rodillas en el piso y aparece Mefisto sentado a su lado con los ojos brillosos. Mientras Fausto llamaba al demonio, la música de las trompetas se escuchaba cada vez más fuerte a medida que aumentaban las llamas de fuego. Esto provocaba en el espectador atención, sorpresa y curiosidad, porque el personaje no habla y solo se ve a Fausto levantando un libro con una melodía intranquila [no se sabe muy bien qué es lo que pasará a continuación]. Incluso, cuando aparece ese ser demoníaco, Fausto huye del miedo y Mefisto gira la cabeza hacia la cámara con sus ojos resplandecientes generando inseguridad y terror en los espectadores.
En Fausto y su gente [1904, pero se cuestiona si realmente fue en esa fecha], las personas se le acercan para pedirle que por favor ayude a una mujer que padece una grave enfermedad, y no es la única, los otros también pasan por ese mismo padecimiento. Fausto pide que se salve a esta joven. Entonces, la mujer abre sus ojos y se levanta. La gente ve este acto como brujería y le tiran piedras. Más tarde, atan a la joven a un palo y le queman. Fausto se siente muy apenado por la situación y se marcha. Esta escena se da en movimiento, en blanco y negro y es muda. Los personajes son muy expresivos para que el espectador pueda empatizar con la situación, de hecho, cuando las personas queman a la joven no sorprende mucho porque en esos años era muy común que la hechicería se viera como algo del diablo.
Fausto y la magia (1926) da cuenta de una escena con cámara fija, es decir, todo sucede en un mismo escenario o ambiente. En este caso, se ve a Fausto realizando trucos de magia en que mujeres se esconden tras unas mantas y él al retirarlas, las mujeres van desapareciendo una a una. Todo en blanco y negro, y mudo acompañado de una música tranquila. Es más, en esta escena tiene un tinte de lo cómico al ver que ocurre que la magia es entretenida para la persona que lo está mirando. Aunque este efecto mágico no está solo en este escenario, sino también cuando Mefistófeles va volando junto a Fausto en una escoba mientras recorren el paisaje. Ahí la cámara ya no está fija, se mueve y apunta varias partes del paisaje, ya sea montañas, el cielo y los mismos personajes. Incluso, las aves del cielo cubren todo el fotograma para dar a entender que vuelan al mismo nivel que ellas. Con todo esto, se ve que hay un avance y ya se utilizan trucos con la cámara.
En torno al cine, Fausto al igual que otras películas inician con la utilización de títeres y muñecos y poco movimiento de ellos. Los fotogramas se proyectan en blanco y negro, quizás con una voz de fondo, pero no ocurre en todos los casos. Hay escenas como Fausto detenido y sentenciado a la muerte por medio de la decapitación interpretado por muñecos. Al igual que representaciones del mundo demoníaco de forma cómica para que sea más entretenido. Luego, pasa al cine mudo con personas reales. Continúa el blanco y negro, sin embargo, se innova con elementos psicológicos, movimiento de la cámara y algunos trucos cinematográficos comentados en los extractos anteriores. Finalmente, se incorpora el color a los fotogramas y mayor movimientos de los actores.
De esta manera finaliza la cinta volviendo al filme inicial Faust in film para mostrar imágenes de Mefistófeles y Fausto a color. Con esta vuelta da un cierre a este recorrido histórico de Fausto y destaca que el cine ha dado la oportunidad de producir Fausto sin la modificación de la historia original, lo cual es muy importante para la cultura cinematográfica. En ese sentido, el filme otorga al espectador experimentar cada época, cada personificación y representación del relato.
Fausto filmado: La historia de Fausto en el cine.
Alemania, 1983. Color. 34 minutos.
Producción: Steffen Wolf.
Dirección: Steffen Wolf, Gerd Albrecht, Hauke Lenge-Fuchs.
